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Ser Profesor universidario

La universidad representa un lugar de prominencia para la sociedad y donde todo individuo debe acceder. Es el centro del saber y la cumbre del conocimiento. Como propósito, meta y objetivo, la universidad es sublime. Es la catedral de filosofía donde el saber y el dogmatismo se reconcilian...En síntesis, es la metrópolis de la sapiencia. En este sentido, ser profesor universitario constituye una de las tareas más sagradas de la vida. Se requiere ser humilde, dispuesto (a) a recibir y dar a la vez. El profesor informa y forma a la vez. Representa el conocimiento y es facilitador de la adquisición de aprendizajes significativos.

La universidad es la sintetización del universo en una sola sesión de clase. Es la máxima casa donde el profesor hace el papel de padre y el estudiantado de familia o hijos e hijas.

La universidad es todo y nada a la vez. Allí, se descubre que se aprende de todo, se adquiere una diversidad de saberes y allí también, se descubre igualmente que no se sabe NADA...

La universidad suele y debe ser el famoso mundo de la horizontalidad; el paraíso del imperio del compañerismo, la amistad y el amor como valore trascendental para la conservación de la especie humana.

La diferencia abismal de conocimiento existente entre el sujeto profesional y el educando no debe ser de ningún modo objeto de discriminación entre los actores de la práxis docente sino la razón misma y evidente que debe sustentar la continuidad de la transferencia de los saberes.

Y.G

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